Somos indígenas con identidad sin equidad social

Por: Nathaly Hipo
Ponerte poncho, anaco por un día no te hace parte de la comunidad, ni de la cruda realidad.
Hoy quiero hablar desde la comunidad, desde los saberes y costumbres heredados de nuestros Taitas y Mamas, desde la Mamá desesperada por criar a sus hijos, cultivar la tierra, cuidar de sus animales; desde el Papá que no encuentra trabajo y llora en silencio, desde el hermano, hermana mayor que olvida su educación para trabajar y cumplir con el rol de padre y madre, responsabilidad que no le corresponde pero toca, desde el abuelo, abuela que cuida de su nieto. Todos los integrantes de una familia de anaco y poncho, luchan día a día por un objetivo en común, el Sumak Kawsay, derecho que nos pertenece y nos ganamos con sangre derramada por nuestros líderes en consecuencia de la injusticia social.
Nuestro poncho, anaco y sombrero es NUESTRO. Somos indígenas los puruháes quienes a diario se sacrifican bajo el sol, la lluvia por un pan en la mesa.
La comunidad no es política – es organización comunitaria, plata y persona.
La ropa no es un traje – es identidad.
El kichwa no es solo un idioma – es nuestra lengua materna desde la Pacha Mama.
Esta es la realidad actual que duele e indigna al ver cómo insultan al poncho y anaco de a pie, disfrazando una sonrisa falsa y una mano extendida que desconoce de las cicatrices de lucha, de hambre, de soledad.


