“Al degüello”, la Batalla de Riobamba

Ilustración Mundial Medios
Tomado del libro: Historia General del Ejército Ecuatoriano. El Ejército en las Guerras de Independencia, Tomo 2
Tcrn. (sp) Dr. Edison Macías Núñez
Centro de Estudios Históricos del Ejercito
Ilustraciones: Mundial Medios
Una parte del ejército español se encontraba organizado defensivamente en Santa Cruz y San Luis (en las cercanías de Riobamba) para controlar el paso de la quebrada de Guaslán.
El 19 de abril, el grueso de la columna de marcha del ejército de Sucre llegaba al sector de Punín y de inmediato el coronel Ibarra, con un pelotón de 25 dragones de Colombia, hostigaba en la quebrada Guaslán a elementos de reconocimiento de las tropas españolas, obligándolas a repasar el río Chibunga (frente al caserío de San Luis). Por no encontrar condiciones favorables el ejército libertador estableció un área de vivac en el sector de Punín.
El 20 de abril, el mismo coronel Ibarra recibe la misión de reconocer el río Chumbunga y buscar un paso para vadearlo.
Estableció el lugar idóneo para proseguir el avance del grueso del ejército, Sucre dispone “que el escuadrón de Dragones acupe el margen derecho del río Chibunga para llamar la atención del enemigo, mientras la vanguardia y el resto del ejército vadean el río por Pantús, junto a la quebrada Pacayacu, en el Chibunga” (27).
Desafortunadamente las disposiciones del general Sucre no se cumplieron por la insubordinación del Tcrn. Félix Olazábal, comandante del batallón “Trujillo”, aduciendo la le faltaba una res de las seis que recibía como ración diaria.
Ante esta actitud prepotente y desleal, mediante carta de fecha 5 de abril, Sucre hacía conocer a Santander: “Muchos antecedentes tengo y muchos avisos de las pretensiones de los mandatarios del Perú, que se aseguran llevan sus miras no solo sobre Guayaquil, sino hasta retardar la campaña de Quito para impedir la aproximación de nuestro ejército al de Libertador (Simón Bolívar)
Tratado de superar el malestar (aunque pidió de Santa Cruz la pena de muerte para el comandante Olazábal), el general Sucre emitió para el día 21 otra orden de operaciones:
- “El escuadrón Dragones y una compañía de infantería, al mando del comandante Rash, se situará en la ribera derecha del Chibunga para distraer al enemigo y encubrir el movimiento del Ejército
- A las 9 de la mañana el Ejército avanzará directamente a Pantús para atravesar el río;
- La vanguardia, compuesta del escuadrón Granaderos y una compañía de Cazadores, será conducida por el coronel Ibarra
- Atravesado el río, la vanguardia obrará de modo que el enemigo no pueda impedir el paso de todo el Ejército por el punto de Pantús” (28)
La ejecución del movimiento por el paso de Pantús fue exitosa: fracciones de la tropa de Sucre consiguieron la sorpresa total al irrumpir por la retaguardia de las posiciones españolas, pero éstas lograron romper el contacto y dirigirse a Riobamba, con la intención de replegarse de inmediato hacia Quito.
Pero antes, el comandante Ibarra había penetrado en la ciudad de Riobamba con una pequeña patrulla de Granaderos, siendo luego reforzados por el teniente Olmos al mando de 16 jinetes, obligando a las patrullas que cubrían la retirada de las fuerzas españolas a retirarse.
En conocimiento del repliegue que había iniciado la infantería española, dispone el general Sucre que el comandante Juan Lavalle, con el 1er Escuadrón del Regimiento de Granaderos a caballo, persiga a las tropas españolas del coronel Carlos Tolrá. Cuando Lavalle cumplía la misión encomendada, se encontraron de improviso sus 96 granaderos a caballo con los escuadrones de caballería del coronel español (400 hombres), iniciándose de inmediato el desigual combate. Sin embargo de ello, los granaderos argentinos hicieron huir a la caballería española, que procuraba refugiarse en su propia infantería, que ya había abandonado Riobamba y marchaba en dirección al norte.
Lavalle reflexionó que si continuaba la persecución corría el riesgo de quedar aislado de la División de Sucre y a expensas de la caballería e infantería adversarias, por tal motivo se detuvo bruscamente y a todo galope regresó a Riobamba. La caballería española interpretó aquella acción como franca retirada e inició simultáneamente la persecución de los Granaderos de Lavalle, pero súbitamente se detuvieron los patriotas, y con el apoyo de un pelotón de Dragones de Colombia, atacaron con denuedo y decisión a los sorprendidos jinetes españoles, hasta hacerlos huir despavoridos y maltrechos. “Al degüello”, el célebre grito de guerra del comandante Lavalle, había hecho catastrófico efecto en sus vencidos: más de medio centenar de muertos, inclusive cuatro oficiales, 40 heridos, armamento y cabalgaduras capturados fueron las bajas de la caballería española. Los patriotas, en cambio, lamentaron la pérdida de dos valientes compañeros: el sargento de los dragones de Colombia, Vicente Franco y el soldado granadero Timoteo Aguilera.
El comandante Juan Lavalle en su parte de guerra remitido al general José de San Martín hace hincapié del comportamiento heroico de los integrantes del escuadrón argentino; no obstante, resalta también la oportuna; decidida y valiente intervención del pelotón de dragones de Colombia, comandado por el Coronel Ibarra.
También el general Sucre, en un informe que, con fecha 23 de abril, que envía desde Riobamba al Gobierno de Bogotá, hace conocer: “ El coronel Ibarra (de los Dragones de Colombia) llenó su haber completamente; el comandante Lavalle ha conducido su Cuerpo al combate con un valor heroico, con una serenidad admirable; sus oficiales, el Mayor Ruiz, que acompañaba al Comandante, Capitán Sovervit, y Teniente Latus y Olmos, se han distinguido particularmente…Nuestras operaciones continuarán dentro de tres días y muy breve la victoria presentará sus laureles a los libertadores de Quito…A.J. de Sucre”.
Con el control de Riobamba, Sucre designaba Gobernador y Comandante de dicha plaza al coronel León de Febres Cordero, funciones con las que prestó valiosa colaboración al ejército republicano. La derrota y desorganización de la caballería española motivó que el ejército realista restringiese sus elementos de reconocimiento y exploración; por tanto, no ejerció control sobre el avance de las tropas patriotas. Éstas llegaron sin contratiempo alguno a la población de Ambato (30 de abril), cuyos habitantes recibieron a los soldados patriotas con muestras de afecto, admiración y regocijo.
Durante el mes de abril ocurrieron algunos acontecimientos que tuvieron relación con la campaña libertadora: el general Mourgeón, que asumió la presidencia de la Real Audiencia de Quito, fallecía el 8 de aquel mes lo que motivará que Aymerich reasuma el gobierno; el coronel Carlos Tolrá, comandante de la caballería española en Tapi, fue relevado por el coronel Nicolás López .
Entre tanto, en Guaranda, simpatizantes del Rey Fernando VIII promovían rebeliones en su favor. Encabezadas por el Dr. Víctor Felix San Miguel ( corregidor de Chimbo, antes del combate de Camino Real).
Días después fue enviado el coronel Hermógenes Maza, al mando de una compañía del batallón “Alto Magdalena” a repeler la rebelión. Lo hizo con inusitada violencia, actitud que motivó las quejas de los revoltosos sobrevivientes y del mismo Félix San Miguel.
Estos acontecimientos propiciaron que el General cumanés disponga urgentemente la incorporación del Batallón Magdalena, así nos hace entender en carta de fecha 1 de mayo, remitida desde Ambato al Coronel Tomás Heres: “ El 29 dije a V. S. que el batallón Magdalena reposase, pero esta situación delicada me hace prevenir que la fuerza disponible que tenga ese cuerpo venga con el señor coronel Córdova, apurando las marchas como le permita la salud del soldado. En el Cuerpo vendrá todo convaleciente salido del Hospital, y cualquiera fuerza útil de servicio que V.S. pueda mandar. La campaña está en estado de terminarle felizmente si viene ese batallón o de exponerla sin demora…El coronel Córdova que venga recogiendo de Cañar y Riobamba toda la tropa que haya salido de hospitales. En fin, que no se demore un solo momento en reforzar la División cuanto se pueda. Toda, toda la fuerza disponible del Magdalena que venga y que quede allá el Coronel Maza u otro oficial para venir con el resto. El Coronel Cordero tiene órdenes de reunir en Riobamba muchas mulas para ver si de allí viene el batallón a caballo.
En Alausí se construyen los ponchos, y supongo que ya en Cuenca se habrán hecho los vestuarios… Que se den órdenes anticipadas para que nada falte al batallón en el tránsito; que vengan comisionados adelantados para que todo esté listo “. (29)
Cuando habría llegado esta comunicación a su destino, los coroneles Córdova y Maza estaban ya en camino.
El 28 de abril el ejército patriota salía de Riobamba; días después entraba en la ciudad de Ambato.
El 2 de mayo arribaba a Latacunga, ciudad en la cual se incorporaba el coronel José María Córdova al amando del batallón “Alto Magdalena”, que había diezmado significativamente su efectivo como resultante del clima riguroso y el recorrido por fragosos caminos de Naranjal.

Caballeria de Lavalle cruza Riobamba (por la actual calle Argentinos) y llega a la pequeña elevación, hoy conocida como, Loma a Quito – Ilustración Mundial Medios


