
Opinión: ¿Eres de izquierda o de derecha? Por qué este debate ya no basta y necesitaremos mejores preguntas

Por Marco Torres C.
En la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa en 1789, la división era simple y espacial: quienes buscaban transformaciones profundas se sentaban a la izquierda; quienes protegían la monarquía y el orden establecido, a la derecha. Sin embargo, intentar explicar la política del siglo XXI —marcada por dilemas como la inteligencia artificial, el cambio climático, la vigilancia digital, la globalización y la soberanía— utilizando un mapa del siglo XVIII resulta insostenible.
La escala clásica de izquierda y derecha no es falsa, pero se ha quedado trunca. Si bien sigue ayudando a enmarcar tensiones sobre igualdad y jerarquía, mercado y redistribución, o propiedad y trabajo, la brújula política actual funciona sobre un mapa mucho más complejo.
Las múltiples capas de la política actual
Hoy presenciamos la mezcla de ideas tradicionales con sensibilidades e ideologías emergentes: nativismo, tecnocracia, libertarismo, ecologismo, cosmopolitismo e iliberalismo. Fenómenos como el populismo no son propiedad exclusiva de una sola tendencia y pueden combinar banderas que desafían la clasificación tradicional.
Las personas no son ideológicamente monolíticas; albergan combinaciones, prioridades, contradicciones y miedos. ¿Cómo etiquetar, por ejemplo, a alguien que defiende la salud pública y la redistribución económica, pero exige un Estado punitivo, fronteras estrictas y valores tradicionales? Reducir la postura de una persona a una sola etiqueta suele nombrar un aspecto mientras oculta muchos otros.
En regiones como Hispanoamérica, este eje binario se mantiene vivo en el discurso porque condensa décadas de historia: guerras frías, reformas agrarias, dictaduras, movimientos populares y fricciones de clase. Además, la dinámica partidista tiende a estructurar las campañas en torno a identidades polares y líderes específicos. No obstante, las fracturas locales (como populismo/antipopulismo, centralismo/periferia o élite/antisistema) han reconfigurado el tablero de juego.
La verdadera ideología aparece en los dilemas
Más que en las declaraciones de principios, la postura ética y política de una persona se revela en los momentos de fricción. Una ideología no es solo lo que se defiende, sino también el valor que se decide sacrificar cuando dos principios entran en conflicto:
- Seguridad o privacidad
- Crecimiento o sostenibilidad
- Igualdad o mérito
- Libertad de expresión o protección frente al daño
- Voluntad de la mayoría o límites constitucionales
Pasar de las etiquetas a la conversación
Reemplazar la pregunta «¿eres de izquierda o de derecha?» no consiste en buscar una nueva simplificación, sino en pasar de las etiquetas a preguntas con mayor profundidad analítica e institucional:
- ¿Qué desigualdades consideras injustas?
- ¿Cuánta autoridad entregarías a cambio de seguridad?
- ¿Qué bienes o derechos fundamentales debería garantizar el Estado?
- ¿Qué límites deben imponerse al mercado?
- ¿Qué harías si un proyecto político requiriera debilitar la democracia para imponer sus objetivos?
En definitiva, la postura ciudadana no se mide por la casilla que se marque en un espectro unidimensional, sino por la forma en que se abordan los dilemas éticos y políticos de nuestro tiempo.


