17 de octubre: Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

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El 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, proclamado oficialmente por la Asamblea General de la ONU en 1992, tras la histórica concentración de más de cien mil personas en la Plaza del Trocadero de París en 1987, quienes denunciaron la pobreza extrema como una violación de los derechos humanos. Esta jornada busca visibilizar las desigualdades sociales y reafirmar el compromiso mundial con el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible: poner fin a la pobreza en todas sus formas.
El significado de este día radica en reconocer que la pobreza no es un destino individual, sino el resultado de estructuras sociales, económicas y políticas que generan exclusión. La falta de acceso a servicios básicos como alimentación, agua potable, vivienda y educación refleja la incidencia de las inequidades y la concentración de poder en manos de minorías privilegiadas. Combatir la pobreza implica garantizar dignidad, derechos humanos y participación plena de quienes la padecen en las decisiones que afectan sus vidas.
Los datos actuales muestran una concentración alarmante de la riqueza mundial. Según el World Inequality Report 2026, el 10 % más rico de la población controla alrededor del 85 % de la riqueza financiera global, mientras que el 50 % más pobre apenas posee el 2 %. El Global Wealth Report 2026 de UBS estima que existen más de 517 billones de dólares en patrimonio mundial, con un millón de nuevos millonarios creados solo en 2025. En América Latina, la riqueza de los multimillonarios creció un 39 % en un año, mientras millones de personas enfrentan pobreza y hambre.
Este fenómeno no se limita al ámbito económico: la concentración de riqueza se traduce en poder político. Los grupos de élite financian partidos, campañas y medios de comunicación, capturando al Estado y diseñando reglas que favorecen sus intereses. En muchos países, el 1 % más rico acapara gran parte del ingreso nacional, y dentro de ese grupo, el 0,1 % concentra la mayoría de los recursos. La consecuencia es una democracia debilitada, donde las mayorías quedan fuera de las decisiones y se perpetúa un sistema que gobierna para unos pocos.
El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza es, por tanto, un llamado a cuestionar las estructuras que sostienen la desigualdad y a exigir justicia social. La pobreza persiste porque las riquezas se concentran en manos de minorías que dominan la economía y la política, dejando a las mayorías en la precariedad. Erradicarla requiere redistribución, políticas fiscales justas, acceso equitativo a servicios básicos y la construcción de sociedades inclusivas donde la dignidad humana sea el centro.


