Riesgo país disminuye en Ecuador: ¿Éxito financiero o sacrificio social?

Pichincha Comunicaciones. Para el Ministerio de Economía, la caída de 1.409 puntos en el riesgo país en tan solo ocho meses desde que el presidente Daniel Noboa ganó la segunda vuelta electoral es una señal de “credibilidad internacional”.
Al cierre de diciembre de 2025, el Gobierno de Daniel Noboa ha posicionado la reducción del riesgo país como su mayor trofeo económico. Este indicador, que mide la probabilidad de que una nación no cumpla con sus obligaciones financieras, ha descendido hasta los 499 puntos, su nivel más bajo en los últimos siete años.
Sin embargo, tras esta cifra se esconde una realidad compleja: el país se vuelve más seguro para los mercados internacionales mientras la vulnerabilidad de su población aumenta.
Para el Ministerio de Economía, la caída de 1.409 puntos en tan solo ocho meses desde que el presidente ganó la segunda vuelta electoral es una señal de “credibilidad internacional”. Según un boletín del 23 de diciembre de 2025, esta mejora en el perfil financiero debería traducirse en más acceso a financiamiento, mayor inversión y estabilidad económica para los ecuatorianos.
No obstante, este optimismo gubernamental choca con el análisis de economistas y sectores sociales que cuestionan los métodos para alcanzar tales números.
Analistas y críticos, como el economista Marco Flores, sostienen que esta reducción no es el resultado de una economía vibrante o productiva, sino de un ajuste fiscal severo impulsado por un programa de crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI) suscrito en 2025.
Para asegurar los recursos destinados al pago de la deuda, el Estado ha implementado:
- Recortes y subejecución: Se ha sacrificado el presupuesto en salud, educación, seguridad y obra pública
- Aumento de ingresos fiscales: La población enfrenta un incremento en impuestos, tarifas y el precio de los combustibles
- Transferencia del riesgo: Mientras el riesgo de impago para los acreedores baja, el riesgo social, político y de desarrollo sube, “dejando a la ciudadanía con servicios públicos colapsados y empleos precarios”.
Deuda pública: lo que viene en 2026
La urgencia por reducir el riesgo país responde a un calendario de pagos asfixiante. Entre 2026 y 2029, Ecuador deberá desembolsar un total de USD 43.333 millones por capital e intereses de deuda pública. Solo en 2026, la cifra asciende a USD 12.317 millones, de los cuales USD 6.689 millones corresponden a deuda externa
Para dimensionar este peso, si cada ecuatoriano tuviera que cubrir esa deuda de forma directa, le correspondería pagar aproximadamente USD 2.407. Gran parte de estas obligaciones provienen de los bonos 2030, 2035 y 2040 emitidos en gobiernos anteriores, cuyas cuotas de capital o amortizaciones empezarán a cobrarse con fuerza a partir del próximo año.
En definitiva, la estrategia de priorizar el cumplimiento con los tenedores de bonos e instituciones internacionales ha “dejado a sectores clave como la seguridad y la salud en un estado de abandono por la falta de recursos”, puntualizan expertos económicos que destacan la reducción del riesgo país, pero que critican que, por eso, se está desatendiendo a la población.
Tomado de Pichincha Comunicaciones


