Montalvo, el exiliado que murió en París

Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva,
Presidente del Ateneo de Quito
Miembro Honorario del Ateneo de Chimborazo
Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Historia

Natalicio 194 de Juan Montalvo

 El 13 de abril de 2026, se cumplen 194 años del nacimiento del ilustre escritor ambateño Juan Montalvo Fiallos, quien luchó en contra de la tiranía, corrupción, desigualdad, males sociales, que actualmente persisten en el Ecuador y el mundo.

Nació en Ambato el 13 de abril de 1832, sus padres fueron Marcos Montalvo y Josefina Fiallos. Su primera educación fue deficiente en medios, al terminar la instrucción primaria fue enviado a Quito para continuar sus estudios.

En 1857 viajó a Europa, específicamente a la ciudad de París-Francia, en la que desempeñó el cargo de secretario de la Legación del Ecuador, pero permaneció poco tiempo debido a la inestabilidad de los gobiernos y la agitación política. Se enfermó de artritis, causa para regresar nuevamente a su hogar en 1859 en medio de un verdadero caos en la nación.

Juan Montalvo, desde joven, se dedicó a las letras, por tantas obras es el producto de su afición y dedicación tales como: «Los siete tratados», «Capítulos que se le olvidaron a Cervantes», «La Dictadura Perpetua», «El Cosmopolita», «Las Catilinarias», «El Espectador», “Geometría Moral”.

De su matrimonio con María Adelaida Guzmán quedó una hija, María del Carmen, que creció fuera de afecto paternal, por eso escribió «Carta de un padre joven».

En la hora de su muerte rechazó a un sacerdote, al decir: «Yo no creo en la confesión, estoy en paz con mi corazón y mi conciencia; puedo comparecer tranquilo ante Dios».

Fue desterrado a Ipiales, y en 1882 a París, en donde murió el 17 de enero de 1889, en la casa No 26, de la Rue Cardinet, vestido de frac, pidió flores, muchas flores para su cadáver. ¿Y dónde podía estar rodeado de muchas flores? en su amada ciudad de Ambato. Sus últimas palabras fueron: «Don Simón… Don Simón Bolívar… aramos en el mar».

Su cadáver fue embalsamado y posteriormente traído al Ecuador, llegó a Ambato el 13 de abril de 1932, desde esa fecha reposa en su monumental “Mausoleo de la Casa de Montalvo”, ubicado en las calles Bolívar y Montalvo.

Recopilación de sus frases y pensamientos

1. «De la sangre ha salido muchas veces la hermosa libertad risueña y fulgurante»

2. «Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo»

3. «Economía no es avaricia, antes bien, es virtud el guardar para los tiempos calamitosos, aun cuando no sea sino en consideración a los herederos»

4. «El acierto está en la moderación; y fuera de ella no hay felicidad de ninguna clase.»

5. «¡Cuánto más mérito hay en dominarse a sí mismo que en dominar a los demás! El que triunfa de sus pasiones, ha triunfado de sus enemigos. Virtudes ha menester el que gobierna, ni cólera de fuerza»

6.»Hagamos revoluciones, pero hagámoslas dignas de la libertad y la moral»

7. «Hagamos una guerra de virtudes si es posible, procurando cada cual superar al enemigo en honradez, buena fe, magnanimidad»

8. «La vejez, es una isla rodeada de muerte»

9. «La vida es la guerra: peleando vivimos, peleando moriremos, y si fuera por nosotros, la tumba sería un campo de batalla»

10. «Las obras donde entran Dios y la religión serán siempre superiores a las que versan puramente sobre cosas humanas»

11. «Libertad y anarquía son cosas muy diferentes»

12.»Los escollos son frecuentes, las espinas de la senda muy punzantes»

13.»Los soldados que nos han dominado hasta ahora, pudieron prescindir de toda filosofía; más los hombres que no son ni pequeñuelos ni ignorantes ¿por qué no habríamos de adoptarla?»

14.»Más al espíritu grandioso suele calmarle la victoria; y la moderación es un goce para él y yo entiendo además que el que lo quiere y lo procura puede mejorar de día en día»

15.»No hay nada más duro que la suavidad de la indiferencia»

16.»No se necesita demostrar que, si los buenos dejan el campo, serán los malos quienes los señoreen victoriosos»

17.»No solamente hemos de aceptar la libertad, pero la hemos de exigir, la hemos de obtener, la hemos de ganar a costa de la vida. Ella es el alma de los pueblos»

18.»No soy enemigo de individuos ni de clases sociales, donde está la corrupción, allí está mi enemigo; donde está el reinado de las tinieblas, allá me tiro sin miedo»

19.»Para la codicia nada es sagrado. Si el Ave Fénix cayera en sus manos, se la comiera o la vendiera»

20.»Pueblo en donde la libertad es efecto de las leyes y las leyes son sagradas, por fuerza es un pueblo libre»

21.»Pueblo, si los que te gobiernan dejan de ser gobernantes, y se convierten en verdugos, y te chupan la sangre, y te ofenden y mancillan; la revolución es un derecho de los tuyos, ejércelo»

22.»Quien bien quiere bien obedece»

23.»Serpiente es la soberbia, serpiente es la avaricia, serpiente la lujuria, la ira, y la gula, serpiente la envidia; la pereza no es serpiente porque no pica, es un animal inmundo que duerme en su fango su sueño perpetuo»

24.»Si es necesario morir porque digo la verdad aquí estoy: las amenazas no bastan, deben verificarse; ¿acaso es amable la vida cuando se la vive tan odiosa?

25.»Si la suerte nos fuere adversa, nos quedará a lo menos el consuelo de haber hecho nuestro deber. Si nos fuere favorable, quitaremos de sobre nosotros este peso, esta carga insufrible de la ofensa, al mismo tiempo que nos restituiremos en medio de la libertad, y de la paz, precursores necesarios de la civilización, sin las cuales en vano la, pretenderíamos»

26.»Somos libres porque lo somos, no porque un individuo consiente en que lo seamos mientras a él le agrade»

27.»La verdad es fuerte por sí misma; encendida con el fuego del patriotismo, arde sobre los culpables y consume a los enemigos de la libertad y las virtudes»

28.»Tanto más libre un pueblo cuanto más ilustrado»

29.»Economía no es avaricia, antes bien, es virtud el guardar para los tiempos calamitosos, aun cuando no sea sino en consideración a los herederos».

 

El lujo del pobre

(Juan Montalvo Fiallos)

Uno como resplandor ilumina la pobreza:

y es la decencia, el aseo, esa atildadura

que tanto se hermana con la escasez como la abundancia.

El agua nada cuesta: mírate la cara en tus vasos,

que este es el lujo del pobre.

Si no te es dado sentarte a la mesa cubierta

con primorosa alemanisco que pregone

el fausto de tu casa procura que el barato lienzo

esté resplandeciendo de limpio, sin mancha, ni arruga;

y si no tienes no tienes para darlo a lavar y planchar,

lávalo y aplánchalo con tus manos.

Hubo un antiguo que, por valerse de nadie por nada,

aprendió cuantos oficios se relacionaban con sus necesidades:

más aun, por hacerlo todo con limpieza y esmero,

cocinaba sus alimentos, cosía sus vestidos,

lavaba su ropa siendo nada menos que

miembro de una escuela de filosofía.

Cocina, cose, lava, Sancho, primero

que verte descuidado en tu persona y en tus cosas.

Llegando yo un día en casa de un amigo pobre

sucedió que no hubiese mantel en ella.

¿Sabéis como acudió la señora a reparar la falta?

Cubrió la mesa con hojas de verde fresco plátano,

y comimos cual pudiera las ninfas de sus frutos.

Esta es la sabiduría del pobre.

El alma de Montalvo

(Luis Rivadeneira Játiva)

¿En dónde está su alma?

Debemos responder la pregunta,

porque, si no lo hacemos,

se podría pensar que

no tuvo alma.

Su alma,

ecuatorianos

y colombianos,

latinoamericanos,

está aquí, con nosotros

porque tenemos su mensaje

difundido a través de sus obras.

La vida, pasión y muerte de Montalvo,

un recorrido, entre la esperanza y el destierro,

de quien no quería ser condenado por lo que piensa

y prefirió el exilio a nuestra vecina Colombia.

Su vida, entre Ambato e Ipiales,

y entre América y Europa,

porque murió en París.

Exilio, para escribir

de la mejor manera.

En Ipiales, escribió

sus mejores libros:

Las Catilinarias,

Los capítulos

que se le

olvidaron

a Cervantes.

Se le conoció como:

“El Cervantes de América”,

porque logró plasmar en su mente

los capítulos que se olvidó de escribir Cervantes.

Sus amores, son parte de su vida.

Describió a Ipiales, como la

“ciudad de las nubes verdes”.

A decir verdad, muchos,

no se dieron cuenta del colorido,

pero, esas nubes existen, y son verdes.

 

Universidad Binacional Juan Montalvo

El proyecto: Universidad Binacional Juan Montalvo, es para dos naciones hermanas: Ecuador y Colombia, y una aspiración de sus seguidores.

Qué importante que una universidad tenga presupuestos de 2 países: Ecuador y Colombia y funcione en los 2 países, con carreras que tengan que ver con el desarrollo de varias provincias y con el auspicio de las organizaciones sociales de las mismas. En Ambato e Ipiales, tenemos la Casa de Montalvo, que podrían vincularse con esta nueva Universidad.

La doctora Rosalía Arteaga, es suscriptora del acta del Convenio Cultural Binacional Juan Montalvo, como vicepresidenta de la República, el 29 de agosto de 1996, en Nariño, Colombia. Este Convenio Cultural Binacional debe manejar, a futuro, la nueva universidad a crearse.

Están sentadas las bases para esta nueva universidad que constituye un espacio para desarrollar la Cátedra de Montalvo, a nivel superior.

Con éste proyecto universitario binacional, de creación una universidad de nuevo tipo y con visión de futuro, queremos decirles a los maestros ecuatorianos y colombianos, que confiamos en ellos, en lo que hacen y van a hacer en el futuro, en sus tareas para innovar y ofrecer lo mejor de sí mismos,  a cada grupo de jóvenes universitarios que pasen por sus manos, dando  espacio a su creatividad, para formar en ellos los valores de Montalvo y dotarles de instrumentos para mejorar cualitativamente la educación superior.

 

Juan Montalvo: símbolo del magisterio

Juan María Montalvo Fiallos (13 de abril de 1832 – 17 de enero de 1889) escritor y ensayista. Nació en Ambato, Ecuador. Es el símbolo del magisterio ecuatoriano.

Sus primeros estudios los realizó en su ciudad natal. A los catorce años de edad Montalvo fue enviado a Quito para ingresar al Convictorio de San Fernando donde obtuvo el grado de Maestro en Filosofía.

¿En dónde está el alma de Montalvo?

Debemos responder esta pregunta, porque si no lo hacemos, estaríamos anticipando que Montalvo no tuvo alma. Su alma se ha quedado con nosotros, ecuatorianos y colombianos e hispanoamericanos, que hemos recibido su influencia a través de sus obras.

La vida, pasión y muerte de Montalvo, es un largo recorrido, entre la esperanza y el destierro, porque el destierro es redondo, de quien no quería ser condenado por lo que piensa y prefirió el exilio, a la vecina Colombia. Su vida está entre Ambato e Ipiales y entre América y Europa, porque murió en Francia.

El exilio, le permitió escribir. Y lo hizo de la mejor manera. En Ipiales, escribió sus mejores libros: Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes y Las Catilinarias. Por esta razón, se ganó la designación de “El Cervantes de América”, ya que logró plasmar en su mente los capítulos que se olvidó Cervantes de escribir en su obra.

Sus amores, son parte de su vida. Contrajo matrimonio con su novia de muchos años María Guzmán Suárez con la que tuvo dos hijos. También tuvo otros romances, por ejemplo, con la señora Hernández que conoció durante sus años de exilio, con la que también tuvo dos hijos. Su fama de hombre mujeriego fue muy amplia. Años después conoció en París, a Agustine Contoux con la que tuvo un niño y también tuvo un romance con Clotildína Cerda Bosch, una joven española. Amó intensamente y procreó hijos en la vecina Colombia, porque quiso dejarnos una réplica de su alma en sus campos.

Describió a Ipiales, como la “ciudad de las nubes verdes”. A decir verdad, muchos no se han dado cuenta de su colorido, pero, esas nubes existen.

Su pasión y sus libros, le hacen universal, porque sus obras se han difundido en todo el mundo y llegaron a París, que le adoptó hasta morir. Fue la época en que dijo: “quiero ponerme mi mejor traje”, justamente para hacer un acto de vida en su propia muerte. Amo tanto a sus ideas que plasmó las mismas en libros, cuyas letras también nos apasionan.

En Ipiales quieren una réplica de su casa, de Ambato, que también es museo, porque quieren que su alma también esté en Ipiales, ya que en Colombia vivió en una casa humilde y desean una réplica de su Casa-Museo. Por qué no hacerla, con el apoyo de los ciudadanos y de las organizaciones sociales.

El alma de Montalvo está en los ojos de los Montalvinos, que los hay, en todo el mundo, porque nuestro escritor es universal y respetado, como que fuera algo sagrado. Para muchos, los escritores ecuatorianos y colombianos tenemos algo de Montalvo en nuestras venas, porque somos rebeldes con causa y ésta es: la justicia social.

 

El alma de Montalvo también estuvo en Roma. El 17 de febrero de 1857, el presidente de la República, Gral. Francisco de Robles, lo designó Adjunto Civil de la Legación del Ecuador en Roma, Italia, a donde partió junto con el Dr. Francisco Javier Salazar.

La lucha de Montalvo se inicia con una carta. Volvió al Ecuador en 1860, durante el mandato del Dr. Gabriel García Moreno. En septiembre de ese mismo año dirigió al gobernante una carta, en la que le dio algunas opiniones en cuanto a su gobierno, exponiendo sus puntos de vista y dándole algunos consejos que consideraba necesarios para salvar el honor de la República, que por ese entonces atravesaba momentos muy difíciles. Esta carta fue el inicio de una lucha que habría de sostener con García Moreno durante toda su vida.

¿Qué importante tener benefactores? En París vivió rodeado del respeto y la admiración de los más selectos círculos intelectuales y, especialmente, gozando del aprecio y el respaldo de su amigo y benefactor don Agustín Leonidas Yerovi.

Los discípulos y seguidores de Montalvo, llamados “Montalvinos”, estamos esperando una réplica de Montalvo, para encontrar quien guie nuestro camino, quien forme ciudadanos de bien, ahora que ha llegado el tiempo de los corruptos, de quienes se creen los dueños de nuestro país, ya que consideran que sus fortunas han caído del cielo y ellos son los predestinados para gozar de ese dinero.

Montalvo está vigente. Su lucha le mantuvo durante toda su vida, con honestidad.

Montalvo está adherido a nuestra historia, y con los trazos de un genio. Fue un creador en el campo de las letras y un combatiente político, de los que demandaba su tiempo. No necesitó el apoyo de la vida pública para dar prestigio a su nombre, ni para contar después con el respeto y el fervor de su pueblo. Le fue suficiente su obra de escritor.

La Universidad Binacional Juan Montalvo del Ecuador, replicada en Colombia, constituye una aspiración de los seguidores de Montalvo, para conservar sus obras y entregar a la juventud estudiosa su mensaje.

En ocasiones, sus libros le daban algún dinero, tal fue el caso de «Las Catilinarias», y obtenía resonancia política. El voto popular de una provincia del Ecuador elevó a Juan Montalvo a una diputación, que él jamás desempeñó. Montalvo es, un ejemplo, para las nuevas generaciones.

El mejor legado a la Casa de Montalvo, de Ambato y de Ipiales, a sus bibliotecas, no puede ser otra cosa que los libros, aquellos que tienen y contienen su pensamiento, que le hacen perdurable en el tiempo.

La biblioteca Cervantes, de España, tiene su obra, especialmente, difunde en todo el mundo Los capítulos que se le olvidaron a Cervantes.

Las entidades culturales deben preservar la obra de Montalvo. La Casa de la Cultura Ecuatoriana, Ateneo Ecuatoriano, Grupo América y las Casas de Montalvo, deben continuar con su obra.

Algunas obras de Juan Montalvo. El Cosmopolita: revista política y literaria (1866 – 1869), El Regenerador (1876 – 1878), Las Catilinarias (1880 – 1882), Siete tratados (1882 – 1883), y una obra póstuma: Capítulos que se olvidaron de Cervantes (1895), que es una continuación de la famosa obra de Don Quijote de la Mancha.

CASA – MUSEO – MAUSOLEO DE JUAN MONTALVO

Para recordar a Juan Montalvo y su lucha por la justicia social. Hay que visitar esta casa de Ambato para sentir su presencia y reflexionar sobre nuestro país.

Es Patrimonio Cultural de la nación. En este lugar, nació el ilustre escritor ambateño Juan Montalvo Fiallos.

 

 Montalvo, el exiliado que murió en París

Juan Montalvo sufrió varios exilios,  Colombia (Ipiales) y Francia, debido a sus fervientes críticas a los gobiernos autoritarios de García Moreno y Veintimilla, siendo desterrado por su pluma liberal y su oposición a la tiranía, viviendo en el extranjero hasta su muerte en París en 1889.

Exilios Principales:

  1. Primer Exilio a Colombia (1869):
    • Tras publicar artículos críticos en El Cosmopolita, y por temor a su vida bajo el régimen de García Moreno, Montalvo se exilió en enero de 1869 hacia Ipiales, Colombia.
    • Permaneció allí varios años, escribiendo y gestando gran parte de su obra, hasta que regresó temporalmente a Ecuador para luego volver a Europa.
  2. Exilio en Francia (1879 en adelante):
    • Fue desterrado nuevamente, esta vez a Francia, como castigo por su obra Las Catilinarias (1880).
    • Pasó sus últimos años en París, donde murió en 1889, aquejado por una neumonía que se complicó.

Causas de sus Exilios:

  • Liberalismo y Oposición: Montalvo, fue un incansable defensor de la democracia y las libertades individuales, atacando el poder y la corrupción.
  • Crítica a Dictadores: Sus ensayos y artículos, como Las Catilinarias, eran ataques directos a los caudillos liberales y conservadores que dominaban Ecuador, especialmente a García Moreno.
  • Protección de la Libertad: Su pluma, era vista como una amenaza por los gobiernos, que buscaban silenciarlo forzándolo al destierro para impedir su influencia política y literaria.

Algo que llama la atención en la vida de Juan Montalvo son sus exilios, en Colombia y en Francia, porque sumados los mismos, hacen 20 años, es decir, más de la tercera parte de su vida, ya que vivió apenas 57 años. Realmente, esto refleja la vida de un luchador por la justicia social. Exiliado, murió en París, fuera de su Patria. Si sumamos los 20 años de exilio mas los 8 años que vivió estudiando en Quito, nos dan 28 años, es decir, mas la mitad de su vida fuera de su tierra natal. También trabajó fuera del país, en Europa, ya que fue nombrado adjunto civil a la legación ecuatoriana en Roma. Aunque sus funciones eran en Roma, Montalvo se quedó seis meses en París, por causas ajenas a su voluntad.

El escritor Galo René Pérez, manifestó: “el destierro de su hermano le dejó una lesión moral de la que no se recuperó jamas”, lo cual lo llevó a odiar a las dictaduras. En 1845, su hermano regresó de su destierro en Perú y lo llevó consigo a Quito a continuar sus estudios.

Entre 1846 y 1848 estudió Gramática Latina en el Colegio San Fernando. Posteriormente, estudió Filosofía en el Seminario San Luis, donde recibió el grado de Maestro. Luego, ingresó a la Universidad Central a estudiar Derecho.

En Quito, se hizo amigo del poeta y político liberal Julio Zaldumbide. Otros conocidos escritores amigos eran: Agustín Yerovi, José Modesto Espinosa y Miguel Riofrío.

En 1853, el presidente José María Urbina decretó la libertad de estudios en colegios y universidades. Por las nuevas regulaciones, Montalvo, se vio privado de su cargo de secretario del Colegio San Fernando y además fue impulsado a abandonar su carrera de Derecho tras haber aprobado solamente el segundo curso.

En octubre de 1874, mediante diligencia personal de Alfaro, fue publicado su libelo La dictadura perpetua, que inspiró a jóvenes liberales, como: Roberto Andrade, Manuel Cornejo, Abelardo Moncayo y Manuel Polanco.

En 1876, de manera voluntaria y con la ayuda económica de sus amigos liberales, Montalvo, regresó al Ecuador.

Por su vida y obra en Quito, considero, que Montalvo debería tener su Casa en el Centro Histórico de nuestra Ciudad.

 

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