Las universidades deben perdurar

Por: Dr. Luis Rivadeneira Játiva
En el Ecuador se requiere pensar positivamente. Eduquemos a los ecuatorianos para que sean ciudadanos de bien y sirvan efectivamente a la sociedad. Las universidades deben perdurar. Defendamos a las universidades ecuatorianas. Las universidades no solo son proyectos sino sueños de los ecuatorianos. Dejemos que esos sueños se hagan realidad.
Alfredo Pérez Guerrero, ex- rector de la Universidad Central, maestro símbolo del Ecuador, puso su profesión al servicio del magisterio. Su trayectoria en el camino de la vida fue pulcra. La señera figura de Alfredo Pérez Guerrero vivirá inmortal en las juventudes estudiosas del país y de los profesionales del Derecho. Publicó obras que representan su defensa a la universidad ecuatoriana, como: Educación y libertad, Universidad ultrajada, la Universidad y la Patria, entre otras. Fue defensor de la Universidad ecuatoriana. En su homenaje se creó la Universidad Alfredo Pérez Guerrero, destinada a perdurar, pero, le desaparecieron.
Manuel Agustín Aguirre, rector de la Universidad Central hasta el año 1970, promovió la segunda reforma universitaria. En esta etapa de su vida se convirtió en el más importante exponente de la cultura universitaria del país. En la dictadura de José Velasco la Universidad Central fue cerrada e intervenida. Para su reapertura, surgió la consigna: “La Universidad es como el sol, no puede morir”, ya que se identificó que el alma mater representa la vida. En 1978, dictó una conferencia en la Casa del Obrero, de la Federación de Trabajadores de Pichincha, titulada: “La masacre del 15 de noviembre y sus enseñanzas”, un ensayo calificado de ejemplar. Su obra mayor: “El Socialismo Científico”.
No olvidemos que, en la década perdida, del presente siglo, se cerraron varias universidades, entre ellas, la Universidad Alfredo Pérez Guerrero.
Si la Universidad debe cambiar, debe ser con iniciativas que sean fruto del análisis y diálogos con libertad, originados en la propia universidad ecuatoriana.
Defendamos siempre, con la frente en alto, a la Universidad ecuatoriana, digna de mejores días, siguiendo el ejemplo de los grandes Maestros del Ecuador que sirvieron a nuestro país.


