La pirotecnia: explosiones que hieren la vida.

La pirotecnia no es fiesta, es violencia disfrazada de luz:

  • Los animales huyen aterrados, muchos mueren atropellados o sufren ataques de pánico irreversibles.
  • Los niños y ancianos tiemblan, con crisis nerviosas, convulsiones y traumas que marcan de por vida.
  • Cada explosión puede convertirse en tragedia, con quemaduras, mutilaciones y pérdidas irreparables.
  • El aire se llena de veneno, contaminando pulmones y oscureciendo la noche que debería ser de paz.

 

Encender pólvora es encender el dolor.

No hay alegría en el estruendo que destruye. La verdadera celebración es la que protege la vida, la que ilumina con música, con abrazos y con esperanza.

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