¿Consumo eléctrico como delito?: el Gobierno usará la fuerza pública contra industrias

El sector industrial enfrenta corte de hasta 72 horas semanales. Foto referencial: web.

Imagen referencial

Pichincha Comunicaciones. El secretario de la Administración Pública, José Julio Neira, solicitó la intervención de la fuerza pública para forzar la desconexión eléctrica de 40 empresas de medio voltaje en medio de la crisis energética. La decisión no tendría fundamento jurídico, según advirtió un constitucionalista.

Ante el incumplimiento, el funcionario solicitó formalmente la intervención de la fuerza pública y del Ministerio del Interior para obligar a las instalaciones a suspender su consumo eléctrico.

Según la postura oficial, el consumo no autorizado de estos sectores industriales pone en “riesgo el suministro de energía para los hogares ecuatorianos” y compromete la estabilidad operativa del sistema ante la severa disminución de reservas en embalses como Mazar.

 

Pasadas las 15:00 de este 15 de octubre, el funcionario de Gobierno publicó otro listado de empresas como un nuevo reporte.

Sin fundamento jurídico
La exigencia del Ejecutivo se enmarca en el incremento de los racionamientos industriales de 48 a 72 horas semanales para precautelar el agua de las hidroeléctricas, obligando a las empresas de medio voltaje a permanecer desconectadas de la red pública.

No obstante, la medida provocó una inmediata reacción en el ámbito legal. El abogado constitucionalista Mauro Andino advirtió que obligar a privados a cortar el acceso a un servicio público pagado carece de fundamento jurídico y constituye un acto de autoritarismo directo, precisando además que la Secretaría de la Administración no posee competencias legales ni mando directo sobre la Policía Nacional.

Además agregó que constitucionalmente el Estado debe garantizar el suministro eléctrico al país por lo que constituye un derecho. En este contexto, el artículo 314 de la Constitución establece:

El Estado será responsable de la provisión de los servicios públicos de agua potable y de riego, saneamiento, energía eléctrica (…) El Estado garantizará que los servicios públicos y su provisión respondan a los principios de
obligatoriedad, generalidad, uniformidad, eficiencia, responsabilidad, universalidad, accesibilidad, regularidad, continuidad y calidad.

A la controversia se suman valoraciones políticas sobre el manejo gubernamental del estiaje. El excomandante del Ejército, Luis Altamirano, señaló que el uso de la fuerza pública y las exigencias de autogeneración afectan directamente la seguridad jurídica e infraestructura requeridas para atraer inversión extranjera directa al país.

Por su parte, el analista político Luis Obando sugirió que el señalamiento público a las industrias forma parte de una estrategia para desviar la responsabilidad gubernamental por la crisis eléctrica y los escándalos de corrupción en el sector energético.

 

Tomado de Pichincha Comunicaciones – Imagen: Pichincha Comunicaciones

 

 

 

 

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