5 de septiembre: Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas

Más de 476 millones de personas pertenecen a pueblos indígenas en más de 90 países. Son guardianas de lenguas ancestrales, conocimientos sobre la naturaleza y formas de organización comunitaria que sostienen la diversidad cultural del planeta. Las mujeres y niñas indígenas, en particular, son portadoras de la memoria, la espiritualidad y la resistencia de sus pueblos.

La fecha fue elegida en memoria de Bartolina Sisa, mujer aymara que lideró la resistencia contra la colonización española en el siglo XVIII y que fue ejecutada el 5 de septiembre de 1782 en La Paz, Bolivia. Su sacrificio se convirtió en símbolo de la lucha de las mujeres indígenas por la libertad, la justicia y la dignidad. Desde entonces, el 5 de septiembre se reconoce como un día para honrar a todas las mujeres y niñas indígenas del mundo.

En Ecuador, las mujeres indígenas han sido protagonistas de la historia y de la transformación social. Dolores Cacuango, desde Cayambe, fundó las primeras escuelas bilingües y la Federación Ecuatoriana de Indios, abriendo caminos para la educación intercultural. Tránsito Amaguaña, su compañera de lucha, impulsó la reforma agraria y la organización campesina, convirtiéndose en símbolo de justicia y resistencia. A ellas se suman voces contemporáneas como Nemonte Nenquimo, lideresa waorani reconocida internacionalmente por su defensa de la Amazonía; Alicia Salazar, de la nación Siona, que protege los territorios amazónicos frente a la explotación petrolera; y Dalia Aragón, guardiana kichwa del bosque y promotora del liderazgo femenino en espacios comunitarios. Pero también la historia recuerda a Manuela León, mujer indígena de Chimborazo que en 1871 encabezó una rebelión contra los abusos de los hacendados y fue ejecutada por su valentía. Su nombre resuena como símbolo de la dignidad y la fuerza femenina andina.

Celebrar el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas es reconocer que su lucha no pertenece solo al pasado. Es un compromiso con el presente y el futuro. Cada palabra, cada canto y cada ofrenda deben recordar que las mujeres indígenas sostienen la vida, la tierra y la esperanza. Su voz es la raíz que florece en cada amanecer de los pueblos.

El Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas no es solo una fecha conmemorativa, sino un llamado a la acción. Es la oportunidad de reconocer que la voz de las mujeres indígenas es esencial para construir sociedades más justas, diversas y sostenibles. En Riobamba y en el mundo, este 5 de septiembre debe resonar como un canto de gratitud y compromiso hacia quienes sostienen la vida comunitaria y la memoria ancestral.

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