Pacientes trasplantados racionan medicamentos para sobrevivir ante desabastecimiento en el Hospital Eugenio Espejo

Imagen referencial del Hospital Eugenio Espejo.

Imagen referencial del Hospital Eugenio Espejo. Foto: Redes Sociales.

Al menos 274 pacientes trasplantados del Hospital Eugenio Espejo denuncian tres meses de desabastecimiento de medicamentos inmunosupresores. Advierten que la interrupción del tratamiento puede provocar el rechazo del órgano, el retorno a diálisis e incluso la muerte.

Pichincha Comunicaciones. Los medicamentos que mantienen con vida a cientos de pacientes trasplantados en Ecuador escasean desde hace tres meses. Así lo denuncian usuarios del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo, quienes advierten que la falta de inmunosupresores pone en riesgo los órganos que recibieron gracias a un trasplante y amenaza con revertir años de tratamiento médico.

Victoria Barbosa, paciente trasplantada, alzó la voz en representación de decenas de personas que dependen de estos fármacos para evitar que su organismo rechace el órgano recibido.

“Hoy quiero hablar por quienes recibimos una segunda oportunidad de volver a nacer a través de un órgano trasplantado y dependemos del Estado para seguir viviendo”, manifestó.

Según la paciente, los medicamentos afectados son Erulimus de 0,75 miligramos, Micofenolato de 180 miligramos y Tacrolimus de 1 miligramo, tratamientos indispensables para controlar la respuesta inmunológica del cuerpo tras un trasplante.

Medicamentos que no pueden faltar ni un solo día

Los inmunosupresores son fármacos que disminuyen la actividad del sistema inmunológico para evitar que el organismo identifique al órgano trasplantado como un cuerpo extraño y lo ataque.

Para quienes han recibido un riñón, hígado, corazón u otro órgano, suspender el tratamiento puede tener consecuencias irreversibles.

“Estos no son vitaminas ni medicinas opcionales que se puedan comprar libremente en cualquier farmacia. Son sumamente costosas y son el único escudo que evita que nuestro cuerpo rechace el órgano trasplantado”, explicó Barbosa.

La paciente advirtió que la ausencia de estos medicamentos puede desencadenar un rechazo agudo en cuestión de días o semanas.

“Un rechazo significa volver a diálisis, reingresar a una lista de espera o la muerte”, alertó.

Racionar dosis para sobrevivir

Ante la falta de abastecimiento, los pacientes aseguran que han tenido que recurrir a medidas desesperadas para intentar mantener sus tratamientos.

De acuerdo con Barbosa, actualmente existen al menos 274 pacientes afectados que están racionando dosis, compartiendo cajas de medicamentos o suspendiendo temporalmente parte de sus tratamientos debido a la falta de stock.

La situación genera incertidumbre y temor entre quienes dependen de estas medicinas para conservar el órgano trasplantado y mantener una calidad de vida que, en muchos casos, recuperaron tras años de enfermedad.

El costo humano y económico

Los pacientes sostienen que la falta de medicamentos no solo representa una amenaza para sus vidas, sino también para la inversión pública realizada en cada proceso de trasplante.

Cada intervención implica gastos en cirugías, hospitalización, controles médicos especializados y seguimiento permanente.

“Dejar que un trasplante se pierda por falta de medicina no es solo inhumano, es un desperdicio de recursos públicos”, señaló Barbosa.

La advertencia cobra relevancia en un contexto donde los trasplantes representan uno de los procedimientos más complejos y costosos dentro del sistema de salud.

Exigen que se cumpla la Constitución

Los pacientes recuerdan que las personas trasplantadas forman parte del grupo de atención prioritaria reconocido por la legislación ecuatoriana.

Barbosa citó los artículos 32 y 50 de la Constitución, que garantizan el derecho a la salud y establecen atención prioritaria para personas con enfermedades catastróficas, condición bajo la cual se encuentran quienes han recibido un trasplante.

Por ello, exigen al Ministerio de Salud Pública la reposición inmediata de los medicamentos en el Hospital Eugenio Espejo y la implementación de mecanismos que aseguren un abastecimiento permanente.

“Nosotros ya cumplimos con cuidarnos, vamos a controles y seguimos la dieta. El Estado debe cumplir su parte”, sostuvo.

“Esperamos respuestas, no excusas”

La preocupación de los pacientes trasciende la falta puntual de medicinas. También demandan garantías de que la situación no volverá a repetirse.

“Queremos que nos garanticen el abastecimiento continuo de los medicamentos. La vida de nuestro riñón trasplantado se siente amenazada al no tener esta medicina”, afirmó Barbosa.

La paciente concluyó con un mensaje dirigido a las autoridades sanitarias:

“No estamos pidiendo que nos regalen nada. Estamos exigiendo que se cumpla la ley y se respete nuestro derecho a la vida. Un órgano donado es un acto de amor; dejarlo perder por falta de medicinas es una tragedia que el Estado puede evitar. Esperamos respuestas, no excusas”.

Tomado de Pichincha Comunicaciones – Imagen: Pichincha Comunicaciones

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