Metzeras, el origen del Edén

Foto: cortesía

Por : Por: Wilson Cisneros López
PRESIDENTE ATENEO DE PALORA

Metzeras, el origen del Edén, es el Título asignado por el autor de este artículo a su libro cuyo lanzamiento se realizará el próximo 15 de los corrientes y en el que a manera de prólogo, se menciona el amor por un pueblo, fusionado con la necesidad de proporcionar a sus habitantes, un documento donde se hable acerca de cómo se formó PALORA, nos lleva a introducirnos en el mundo de la exploración, la investigación, la averiguación, el diálogo, la conversa, la tertulia con personajes que a punta de esfuerzo y sacrificio, lograron conformar un pueblo que surgió de la nada y que a costa de sudor y lágrimas consiguieron que nazca primero las empresas agrícolas SEDIA y CETCA, luego el caserío y posterior parroquia Metzeras y por fin el Cantón Palora.

Para hablar de su historia, necesariamente tenemos que adentrarnos a la década de los ´60, porque es ahí precisamente cuando el interés de empresarios extranjeros que ya habitaban en el norte del país se pone de manifiesto en búsqueda de un lugar apropiado en la verde amazonia para la instalación de un cultivo de té a gran escala.

Surgen entonces, nombres y figuras como Don Leo Hamburger de origen suizo, quien visita Pastaza con ese propósito, encontrándose con otro ilustre personaje, Don Héctor Peñafiel, quien en ese instante ejercía la función de Presidente del Centro Agrícola de Pastaza quienes al son de una amena conversación, establecen compromisos que ayudarían al extranjero a encontrar lo que buscaba, el lugar apropiado para su emprendimiento.

Los días pasan y el proyecto se consuma luego de la búsqueda y la ubicación del área apropiada, la legalización respectiva por parte del IERAC (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización) y por fin la convocatoria a la gente dispuesta a trabajar. Y empiezan a llegar, primero pocas, luego centenares de personas provenientes de diferentes provincias del país, quienes a la postre resultarían ser no solo los primeros trabajadores sino los primeros habitantes, ojo, de la ciudad de Palora, no del Cantón Palora porque ya existían parroquias como Arapicos, Sangay y otros recintos como Chinimp.

Los campamentos son su albergue temporal, pero poco a poco van quedando insuficientes para tanta gente, esto obliga a que ejecutivos de la empresa, se sensibilicen y asignen un área de terreno para que construyan sus viviendas provisionales, naciendo de esta manera el caserío Metzeras, nombre que adopta del río que atraviesa el lugar.

El trabajo abunda, hacen falta muchos más trabajadores, las voces corren, la gente sigue llegando, el caserío sigue creciendo, las necesidades igual, entonces, surge una iniciativa, crear un organismo pro mejoras del lugar y que busque ubicar al caserío a otro nivel, al nivel de parroquia y es así como se crea la primera organización a la que le denominan Junta pro mejoras y parroquialización a quienes se les entrega la primera gran misión, conseguir del IERAC un área apropiada para la construcción de un pueblo, de una parroquia y aunque las primeras gestiones no dan resultado, es la voluntad de la gente la que sin escatimar esfuerzo, donan una determinada cantidad de hectáreas, las suficientes para reubicar al caserío Metzeras con lo cual concluye las labores de la primera Junta pro mejoras para dar paso a una segunda quienes tendrán el deber de velar por la parroquialización, propósito que lo logran el 14 de febrero de 1967, situación que obliga a la creación de un organismo de gobierno local creándose entonces la Junta Parroquial de Metzeras.

Podría pensarse que todo está consumado, pero las cosas, no van por ahí y es que la historia se repite, día tras día, llega más gente y aparecen más necesidades lo cual motiva la conformación de una tercera Junta Pro Mejoras, misma que deberá velar por la cantonización de la joven parroquia, objetivo que se alcanza el 29 de abril de 1970; sin embargo, aquello no se consuma y tiene que esperarse dos años más debido a un inusitado cambio de gobierno fruto de una dictadura militar, para que recién el 22 de junio de 1972 se cristalice el sueño de ese pueblo que por voluntad propia dejo de llamarse Metzeras, para convertirse en el flamante Cantón Palora, hoy conocido mundialmente por ser la capital del té y la pitahaya, el Edén de la amazonia, el Escenario de la Novela Cumandá.

El azar no tiene cabida en esta historia, solo la pujanza de esos hombres y mujeres decididos y valerosos, hizo posible que Palora crezca raudo y dinámico gracias a los pioneros en su conformación, crecimiento, en la fe , en la educación y el deporte, la producción, la artesanía y el comercio, la cultura, la música y el folklor, las tarabitas, los puentes y las gabarras, inclusive hasta la misma pandemia provocada por el covid 19, son parte de una historia rica y generosa que han permitido convertir ahora a Palora, en una ciudad moderna, próspera y fecunda, gracias, mil gracias a quienes compartieron sus testimonios, a los niños del ayer, hoy convertidos en baluarte de trabajo, a los que se fueron dejando un legado de entrega, esfuerzo y decisión y a los presentes por seguir emulando un pasado histórico que nos llena de orgullo y satisfacción.

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