Guillermo Lasso pasó de negar el Caso Encuentro a congratularse por la posible extradición de Hernán Luque Lecaro

La posición del expresidente Lasso en relación a su colaborador ha cambiado dependiendo de la exposición política y el entorno judicial.

Pichincha Comunicaciones. En menos de cuatro años, la postura del expresidente Guillermo Lasso frente a su excolaborador Hernán Luque Lecaro ha transitado desde la negación del escándalo que lo involucraba, hasta la celebración de su eventual sometimiento a la justicia ecuatoriana.

El contraste se evidencia en su reacción más reciente. El 1 de mayo de 2026, tras conocerse que se allanaba el camino para la extradición de Luque desde Argentina, Lasso expresó públicamente su conformidad con que el exfuncionario enfrente a la justicia:

Sin embargo, el escenario era radicalmente distinto a inicios de 2023. En ese momento, el gobierno de Lasso rechazó de forma categórica las denuncias periodísticas derivadas del reportaje de El Gran Padrino, que destapó la existencia de audios donde operadores cercanos al poder discutían sobre el control institucional, estratégico y económico de empresas públicas.

En ese contexto, Luque, que presidía el directorio de la Empresa Coordinadora de Empresas Públicas (EMCO), aparecía vinculado a conversaciones sobre el manejo de sectores clave como CNEL, BanEcuador y el sistema aduanero.

No obstante, la reacción presidencial no fue de distanciamiento inmediato, sino de deslegitimación del caso, al que se calificó como políticamente motivado y carente de sustento estructural.

Funcionario bancario
Conviene recordar que Luque no era un funcionario marginal. Exvicepresidente del Banco de Guayaquil, tenía bajo su órbita la coordinación de varias de las principales empresas estatales: Petroecuador, Flopec, la Empresa Nacional Minera (Enami), la Empresa Pública del Agua (EPA), así como las corporaciones eléctricas y de telecomunicaciones.

Su salida del cargo se produjo en diciembre de 2022, en medio de crecientes cuestionamientos. Un mes después, en enero de 2023, abandonó el país con destino a Argentina, mientras el caso comenzaba a escalar en el ámbito judicial y político.

Con el avance de las investigaciones, el discurso del entonces presidente empezó a mutar.

Para abril de 2023, en el contexto del juicio político en su contra, surgieron elementos adicionales que vinculaban decisiones dentro del Ejecutivo con recomendaciones provenientes del propio Luque, como el envío de hojas de vida para cargos estratégicos en empresas públicas.

En ese punto, Lasso ya adoptaba un tono distinto: llegó a afirmar que Luque “traicionó la confianza” y que no confiaba en él, marcando un quiebre discursivo respecto a la etapa inicial de negación del caso.

Hoy, ante la inminente extradición, ese distanciamiento alcanza su forma más nítida: la del respaldo explícito a la acción judicial.

Tomado de Pichincha Comunicaciones – Imagen: Mundial Medios con base en imágenes de internet

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