Sin nueva generación, Ecuador deja su seguridad eléctrica en manos de “San Pedro” tal como ocurrió en 2024

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Pichincha Comunicaciones. Con la misma oferta térmica de 2024 y un aumento de 400 megavatios en la demanda, el sistema eléctrico ecuatoriano depende nuevamente de las lluvias. Sin nueva potencia firme añadida, la estabilidad energética queda supeditada exclusivamente al clima.
La matriz energética de Ecuador mantiene una vulnerabilidad estructural frente a las condiciones hidrológicas. De forma habitual, las centrales hidroeléctricas aportan entre el 70 % y el 90 % de la electricidad consumida por los hogares e industrias del país.
Sin embargo, la falta de nueva generación térmica firme en los últimos dos años coloca a la presencia de lluvias —coloquialmente conocida como “San Pedro”— como el único factor inmediato para evitar racionamientos eléctricos durante la temporada seca de 2026.
En el corazón de la infraestructura hidroeléctrica nacional se encuentra el embalse de Mazar, reservorio estratégico que cuenta con una capacidad útil de almacenamiento de hasta 300 millones de metros cúbicos de agua. Mazar actúa como la principal reserva de regulación para el Complejo Paute Integral, abasteciendo en cascada a las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora.
El reservorio alcanza su nivel máximo de llenado en la cota de 2.153 metros sobre el nivel del mar (msnm) y establece su límite operativo inferior en los 2.098 m s.n.m.. No obstante, al descender a la cota crítica de 2.115 msnm, las autoridades deben apagar obligatoriamente las turbinas para prevenir daños severos derivados de la acumulación de sedimentos en las tomas de agua, lo que deriva en apagones, tal como ocurrió en el último cuatrimestre de 2024.
Durante 2026, el periodo de estiaje inició de manera anticipada en el mes de septiembre en la cuenca oriental del país.
Al 29 de septiembre de 2026, los informes oficiales señalan que el embalse de Mazar se situó en la cota de 2.133,29 msnm. Dicho nivel representa una pérdida superior de 19 metros respecto de su almacenamiento completo y ubica al reservorio a tan solo 18,29 metros de la cota crítica de desconexión.
Pese a chubascos aislados en la provincia de Azuay, el caudal de ingreso al embalse promedió 52,46 metros cúbicos por segundo (m³/s), cifra sensiblemente inferior a la media histórica mensual de 75 m³/s.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) prevé que las lluvias recientes resultan insuficientes para frenar el progresivo agotamiento del reservorio. De forma simultánea, la central Coca Codo Sinclair -la hidroeléctrica más grande del país, con una potencia instalada de 1.500 megavatios- registró captaciones de 224 m³/s en el río Coca, por debajo de los 250 m³/s requeridos para la operación continua de todas sus unidades generadoras.
Mientras la producción hidroeléctrica disminuye por razones climáticas, la demanda nacional mantiene una tendencia creciente.
El Operador Nacional de Electricidad (Cenace) reporta que los requerimientos del país oscilan entre los 3.800 megavatios (MW) durante la mañana y picos de 5.634 MW en las horas de mayor consumo nocturno.
‘Misma’ energía, mayor demanda
La generación eléctrica de Ecuador es prácticamente la misma, aunque la demanda ha crecido desde 2024, año de los apagones generalizados de hasta 16 horas.
Desde que ocurrieron esos apagones se ha incorporado poca generación termoeléctrica nueva. Para 2024, el Gobierno de Daniel Noboa había contratado tres barcazas y tres polémicos contratos fallidos con Progen y Austral (ATM). También había generación termoeléctrica importada desde Colombia en septiembre, aunque luego fue restringida por problemas de generación desde el vecino país.
Casi dos años después, los informes oficiales del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) confirman que únicamente ingresaron 126,5 MW efectivos al sistema (10 MW aportados por Celec y 116,5 MW por Elecaustro) entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026, aunque el Ministerio de Ambiente y Energía dispuso la incorporación de 1.650 MW en ese periodo. Es decir, solo ingresó el 7,7% de la energía planificada para este periodo.
En estos dos últimos años también se perdieron 100 megavatios de la central térmica de Esmeraldas, planta que se incendió a mediados de 2026 y también dejaron de ingresar 450 megavatios desde Colombia, país que no ha podido vender energía debido a su situación climática por el impacto del Fenómeno de El Niño.
Y, para colmo, la demanda de electricidad desde 2024 a 2026 creció unos 390 megavatios de potencia firme por año. Los análisis técnicos de Cenace señalan que la falta de ejecución de los proyectos previstos acumula un requerimiento total de 1.391 MW de nueva potencia para afrontar el estiaje 2026-2027.
“Enfrentaremos el nuevo estiaje con menos generación y más demanda. El peor escenario posible”, dijo el exministro de Energía, Fernando Santos Alvite, quien señaló que “vamos derechito a los apagones”.
Un análisis crudo pero real
Un análisis titulado “Ecuador y el déficit que realmente debemos temer” utiliza los datos registrados el 22 de octubre de 2024 como el parámetro técnico de referencia para medir el impacto de la crisis energética.
En aquella jornada, el embalse de Mazar cayó a la cota de 2.113,8 msnm, sobrepasando el límite crítico de 2.115 msnm y forzando la paralización de sus centrales. De forma simultánea, la planta Coca Codo Sinclair enfrentó caudales mínimos de 100 m³/s, contrayendo su entrega a un rango de entre 300 MW y 400 MW promedio.
La combinación de ambos factores provocó una caída drástica de la producción hidroeléctrica nacional a 42 gigavatios-hora (GWh) diarios, en contraste con los 90 GWh habituales para un día laborable.
Esta contracción generó un déficit de generación de 48 GWh diarios. Distribuida a lo largo de las 24 horas del día, dicha brecha equivale a un faltante continuo de 2.000 MW de potencia promedio que el país debe cubrir mediante centrales térmicas, importaciones o cortes del servicio.
El análisis técnico resalta que el descenso del embalse de Mazar no presenta una trayectoria lineal; al reducirse la masa de agua, el volumen útil disminuye con mayor rapidez, registrándose descensos de hasta 1,8 metros diarios en periodos de alto agotamiento.
Plan de desconexión
Frente al riesgo de desabastecimiento en el sector residencial, el Gobierno Nacional estableció un esquema de racionamiento dirigido al sector industrial. La normativa impone una desconexión semanal obligatoria de 24 horas para 185 empresas clasificadas en Alto Voltaje 1 y 2, buscando recortar 3,1 GWh diarios (3.100 MWh).
Asimismo, la autoridad extendió la medida al 27% de los clientes de mediano voltaje (8.600 empresas), proyectando un ahorro adicional de 1,8 GWh diarios (1.800 MWh).
En conjunto, el programa de desconexión industrial prevé un ahorro total de 4,9 GWh diarios.
Al comparar esta cifra con la brecha de 48 GWh diarios observada en la crisis de octubre de 2024, el volumen recuperado representa aproximadamente el 4% del déficit de una jornada crítica. Los técnicos explican que el objetivo de esta restricción consiste en aplanar las curvas de demanda máxima para retrasar el vaciado de Mazar.
Desde el sector privado, Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil, manifiesta que la interrupción de las operaciones semanales desorganiza la planificación de las cadenas de producción y genera costos adicionales que podrían trasladarse al consumidor final.
Respecto de la autogeneración, Navarro precisa que el sector industrial instaló entre 550 MW y 600 MW en generadores propios. Sin embargo, aclara que estos equipos no están diseñados para operar de forma continua durante 24 horas y enfrentan trámites de autorización que toman hasta un año.
Adicionalmente, las licitaciones estatales para la contratación de dos barcazas térmicas de 100 MW cada una reportan demoras en el Portal de Compras Públicas.
Ante el retraso en la adición de parque térmico, la estabilidad de la matriz eléctrica de Ecuador en el estiaje de 2026 continúa dependiendo de las precipitaciones que se registren en las cuencas del Austro.
Tomado de Pichincha Comunicaciones – Imagen: Mundial Medios


