20 de mayo: Día Mundial de las Abejas

El Día Mundial de las Abejas se celebra cada año el 20 de mayo, fecha elegida en memoria de Anton Janša (1734–1773), apicultor esloveno considerado padre de la apicultura moderna. La iniciativa fue presentada por Eslovenia y respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), hasta que la Asamblea General de la ONU la oficializó en diciembre de 2017. La primera conmemoración tuvo lugar en 2018.
Qué busca esta celebración
La ONU no busca solo homenajear al insecto. El objetivo declarado es triple:
- Concienciar sobre las amenazas que enfrentan abejas y otros polinizadores: pérdida de hábitat, uso intensivo de pesticidas, parásitos como varroa y el cambio climático.
- Promover políticas y prácticas que conserven la diversidad de polinizadores, desde agricultura sin químicos en horas de pecoreo hasta corredores florales en ciudades.
- Recordar que su trabajo va más allá de la miel: son indicadores de la salud de los ecosistemas y sostén de la nutrición global.
El lema de 2026, difundido por FAO, insiste en la “colaboración entre personas y planeta”, porque sin acción coordinada entre productores, consumidores y gobiernos, la tendencia al declive no se revierte.
La importancia de la abeja en el planeta
Las abejas y otros polinizadores son esenciales para la reproducción de la mayoría de las plantas con flor. Según Naciones Unidas, polinizan alrededor del 75% de los cultivos clave para la alimentación humana.
Su función no es solo agrícola:
- Mantienen la estructura genética de bosques, páramos y manglares al transportar polen entre individuos distantes.
- Sostienen redes tróficas: aves, mamíferos y reptiles dependen de frutos y semillas que existen gracias a la polinización.
- Regulan ciclos de floración que fijan carbono y protegen suelos.
Cuando una población de abejas colapsa, no desaparece solo miel. Desaparece resiliencia ecológica.
Beneficios directos para las personas
- Seguridad alimentaria. Manzanas, café, cacao, aguacate, brócoli, almendras y más de 100 cultivos en Ecuador dependen en distinto grado de la polinización animal. Sin abejas, baja el rendimiento y sube el precio.
- Nutrición y salud. La miel, el polen, el propóleo y la jalea real tienen usos tradicionales y farmacológicos reconocidos. La FAO subraya su aporte a la salud humana y ambiental.
- Economía rural. En el mundo, millones de familias viven de la apicultura. Su impacto en la agricultura y la nutrición global es desproporcionado respecto a su tamaño.
- Servicios ecosistémicos gratuitos. Una colmena fuerte puede polinizar hasta tres millones de flores al día, un trabajo que ningún sistema tecnológico puede reemplazar a ese costo.
Qué podemos hacer hoy
El Día Mundial no pide grandes gestos, pide coherencia:
- Sembrar flores nativas y dejar espacios sin podar en jardines y balcones.
- Evitar insecticidas sistémicos, especialmente neonicotinoides, durante la floración.
- Comprar miel con origen trazable a apicultores locales.
- Apoyar investigación y monitoreo ciudadano de abejas nativas, muchas sin aguijón y poco conocidas.
Las abejas llevan millones de años haciendo su parte. El 20 de mayo nos recuerda que ahora nos toca hacer la nuestra.


