El Carnaval: entre raíces, culturas y celebración

El Carnaval es una fiesta que antecede a la Cuaresma cristiana. Su nombre proviene del latín carne levare (“quitar la carne”), aludiendo al tiempo de ayuno que se aproxima. En Europa medieval, especialmente en Italia y España, se convirtió en un espacio de desborde festivo antes de la penitencia. Con la expansión colonial, esta tradición se mezcló con rituales indígenas y africanos, dando lugar a celebraciones híbridas en América Latina.
Una mezcla de creencias y culturas
El Carnaval es un mosaico de símbolos:
- Catolicismo europeo: procesiones, máscaras y desfiles.
- Rituales andinos: agradecimiento a la Pachamama, juegos y ofrendas.
- Herencia africana: música, danza y ritmo que enriquecen la fiesta.
En cada región, esta fusión se expresa de manera distinta, convirtiendo al Carnaval en una celebración de diversidad y resistencia cultural.
El Carnaval en el mundo
- Venecia (Italia): máscaras elegantes y bailes de salón.
- Río de Janeiro (Brasil): desfiles de samba y carrozas monumentales.
- Oruro (Bolivia): danza de la diablada, con fuerte raíz indígena.
- Barranquilla (Colombia): patrimonio oral y festivo de la humanidad.
Cada país imprime su sello, pero todos comparten la idea de un tiempo de libertad, música y color antes de la solemnidad cuaresmal.
El Carnaval en Ecuador
En Ecuador, el Carnaval es una de las fiestas más esperadas del año. Se celebra con alimentos, agua, harina y coplas picarescas que se cantan en grupo. La mezcla de raíces andinas y católicas lo convierte en un espacio de encuentro comunitario.
- Guaranda (Bolívar): epicentro nacional, con desfiles y comparsas.
- Ambato (Tungurahua): aunque no celebra Carnaval, organiza la Fiesta de las Flores y las Frutas, como alternativa cultural.
Riobamba: Carnaval de la Sierra Central
En Riobamba, el Carnaval se transforma en una experiencia colectiva que desborda las calles y plazas de la ciudad. Los desfiles coloridos, acompañados de comparsas y bandas musicales, marcan el pulso festivo y alegría compartida. El uso de agua, espuma y harina lanzada entre los concurrentes, aunque controversial, es muy practicado.
La celebración no es solo entretenimiento: en la cosmovisión andina, el agua representa purificación y renovación, un gesto ritual que conecta a la comunidad con la Pachamama y con el ciclo agrícola que sostiene la vida.
Las familias y comunidades se reúnen alrededor de la mesa para compartir alimentos tradicionales que refuerzan la identidad local. La chicha, bebida ancestral de maíz, y el hornado, plato emblemático de la Sierra, se convierten en ofrendas de hospitalidad y unión.
Más allá de la fiesta, el Carnaval en Riobamba es un acto de memoria territorial. La alegría que se vive en las calles se enlaza con la herencia cultural de los pueblos de Chimborazo, recordando que la celebración es también resistencia, identidad y continuidad histórica. En cada canto, en cada danza se reafirma la pertenencia a una tierra que celebra la vida con intensidad y dignidad.


