Crece conmoción por detención de niño ecuatoriano en operativo de ICE

Imagen: redes sociales

La detención de un niño ecuatoriano de cinco años de edad, identificado como Liam Conejo Ramos, por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha generado una fuerte oleada de críticas y protestas tanto en Estados Unidos como en otros países, por la aparente utilización del menor como carnada (“bait”) durante una operación para capturar a su padre.

El incidente ocurrió la tarde del 20 de enero de 2026 en Columbia Heights, un suburbio de Minneapolis, cuando Liam y su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, regresaban a su domicilio tras dejar al niño en el preescolar. Testigos y autoridades escolares han denunciado que los agentes ordenaron al menor que llamara a la puerta de la casa para que seres vivos respondieran, una táctica que fue calificada como utilizar al niño “como carnada” para localizar a otros posibles objetivos del operativo.

La familia, de origen ecuatoriano, había ingresado a Estados Unidos en 2024 y mantenía un proceso de asilo activo, sin que exista hasta el momento una orden de deportación. Los padres habían emigrado buscando mejores condiciones de vida y oportunidades, como ocurre con miles de familias latinoamericanas que huyen de la pobreza, inseguridad y falta de perspectivas en sus países de origen.

Tras la intervención, tanto el menor como su padre fueron trasladados al Centro de Procesamiento Familiar en el estado de Texas, a más de 18 horas de distancia de Minneapolis, según confirmó la Cancillería de Ecuador.

Reacciones en Estados Unidos y el mundo

La imagen del niño con una mochila escolar, escoltado por agentes, se volvió viral y desató una ola de indignación entre la sociedad civil, líderes comunitarios y políticos estadounidenses. Autoridades escolares y vecinos calificaron la acción de cruel e inhumana, y denunciaron que prácticas similares han generado temor y disminución de la asistencia escolar en la comunidad.

Varios congresistas demócratas describieron el hecho como “absolutamente repugnante” y exigieron investigaciones sobre las tácticas de ICE, señalando que poner a un menor en medio de un operativo migratorio no aporta seguridad ciudadana y daña la confianza en las instituciones.

Por su parte, funcionarios de la administración estadounidense negaron que el niño haya sido objeto deliberado del operativo, sosteniendo que el objetivo era el padre, quien habría intentado huir al ver a los agentes, y que el menor fue resguardado por razones de seguridad.

Organizaciones de derechos humanos en el extranjero han expresado su preocupación por el trato de migrantes menores de edad, y varios gobiernos, entre ellos el de Ecuador, han pedido un trato respetuoso de los derechos de los niños y sus familias en cumplimiento de los acuerdos internacionales.

Medios de comunicación y activistas en varios países han destacado el caso como un ejemplo de las consecuencias humanitarias de las políticas migratorias actuales en Estados Unidos, con titulares y análisis que señalan el episodio como una ilustración de la dureza de la aplicación de la ley migratoria bajo la administración actual.

Demandas y consecuencias políticas

El caso ha intensificado el debate en Estados Unidos sobre las políticas migratorias y las tácticas de aplicación de la ley, en un contexto de mayor presencia de agentes de ICE en Minnesota y otras ciudades bajo la administración actual. La situación ha provocado manifestaciones públicas, debates en el Congreso y llamados a revisar las normas que rigen las detenciones de familias migrantes, especialmente cuando están involucrados menores.

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